ALVEOLARIO

Coordina: Ana Isabel Alvea
____________________________________


DANIEL GARCÍA FLORINDO



Nacido en Córdoba en 1973, es filólogo hispánico, doctor en Lenguas y Culturas. Se dedica a la edición de diversos proyectos educativos relacionados con la enseñanza de la lengua y literatura hispánica. Como especialista de la obra poética de Juan Bernier, es autor de la tesis La poesía de Juan Bernier, diálogo vital con su tiempo (UCOPress, 2019), así como de la obra La compasión pagana (estudio-antología de la poesía de Juan Bernier) (Universidad de Córdoba, 2011), y también del prólogo y la edición de su Poesía completa (Pre-Textos, 2011). Es autor de los poemarios Amanecer en Pensilvania (rapsodias yanquis) (Ediciones En Huida, 2014), edición ilustrada, revisada y ampliada de su primer libro Amanecer en Pennsylvania (Cuadernos de Sandua, 2001), Cuadernos de Lisboa (Ediciones En Huida, 2011) y Las nubes transitorias (Guadalturia, 2015).


DISOLUCIÓN

Por más que se desborden los océanos de nuestra malograda esfera azul
hasta alterar los mapas de la tierra, por más
que el iceberg más bello de la historia se sepa-
re de la Antártida,
esa plancha que flota
como nosotros

y siga la corriente de la disolución inevitable.

Por más que consumamos nuestro amor
en un lecho de hielo
y todos los políticos del G20 lo niegue
y no decidan nada para no evitar nada,

por más que contaminen las reservas de oxígeno…,

bien lo sabes, mi cielo, como una sola estrella
seguirán nuestros cuerpos encendidos
más allá de la noche y del fin de los tiempos.


HOTEL BABEL

En el hotel Babel se aloja la distancia
de todos los destinos, de todos los orígenes
conectados por wifi al mismo tiempo:

los miembros de un congreso sobre redes sociales
que miran estadísticas y estados solitarios,
el fiero ejecutivo que contacta en la web
con la habitación 104
donde una señorita con el pelo de rojo
enciende la pasión en su canal,
los amantes virtuales que no apagan la noche
hasta que el sueño venza a las pantallas,
el escritor que busca un personaje
que encaje en otra trama verosímil,
el criminal que elige a su próxima víctima
desde la habitación contigua,
la joven que escapó y busca distracción
en un juego de azar como la vida misma,
el suicida que busca su forma de morir.

Todos se han conectado en el poema.


EPÍSTOLA MORAL A MARK ZUCKERBERG

Apenas os conozco realmente,
pero qué generosos, amigos de Facebook
y de Instagram, podéis llegar a ser
al compartir la más dulce versión
de vuestras propias vidas, esos selfis
tan amables y llenos de impostura
que van cubriendo el muro,
este muro ideal…
¿O es que solo yo soy vil y erróneo en esta tierra?,
leo en un estado de Álvaro de Campos,
y me acuerdo del muro de Cernuda,
de la muralla china vista desde el espacio,
de la canción de Pink Floyd
un nueve de noviembre de 1989.

Yo crecí en el cercado obrero
de un barrio que expandía el límite
de una ciudad con sueño y de provincias.
Al sur de la inconsciencia y los exámenes
de historia sin memoria yo crecí
sin rechistarle al tiempo nuestro tiempo.

Así que hoy yo maldigo todo muro
sin excepción: las vallas que separa
y cercena la piel nómada del desierto
o el muro que construye Trump ahora,
ese infame ladrillo en el planeta.
Y qué decir, amigo Mark Zuckerberg,
de Cambridge Analytica, y del Brexit,
ahora que ella y yo firmamos el divorcio,
y las habitaciones separadas
de soledad nos colma y me desnudo
en este estado crítico, amigos de Facebook,
como el que hace un poema o un selfi, qué más da.


ISABEL MARTÍN SALINAS



Dramaturga, ensayista, poeta. Colaboró como  guionista en el Magazín “A pleno sur”, de Canal Sur Radio (1989-1993). Posteriormente ha desarrollado una intensa actividad teatral como dramaturga, directora de escena y actriz. Con numerosas obras publicadas y estrenadas, ha sido finalista para el Premio Andalucía de la crítica 2012 en la modalidad de Teatro por El hoyo 18. Un soplo de viento. En 2019 ha sido galardonada con el Escudo de oro de la Unión Nacional de Escritores. Publicaciones: Río abajo (2000); El pozo. La noche de Diógenes. ¡Menos cuento!  (2007); Collar de cerezas (2007); Rita, en Mujeres para mujeres (2009); Sombra mía en Dime que me quieres (2009); El hoyo 18. Un soplo de viento (2011); Hispania, Hispania. Segundas partes. Verano del membrillo (2012); A ráfagas tu nombre, poemario (2014); Para siempre conmigo, disco E.P. (2015); El Maestro, libreto para ópera (2017); Un canal en Youtube, en  ¿Hacemos teatro? Piezas breves para jóvenes (2017); La hija, en Tras el telón. Drama y comedia para viajeros con tablas (2018); Giuseppe Impastato. Memoria de un hombre bueno (2019).


Vengo amándote, amor, siglo tras siglo

A través de mil vidas te procuro.
Siempre me miras y desapareces
y yo siempre me muero por tus ojos.

Te he querido ya tantas, tantas veces,
y en cuerpos tan distintos y fugaces,
y con empeño tanto te persigo, 
que nazco de tu ausencia vulnerada.

Converge ya conmigo una existencia
y no me hagas morir continuamente
y volver a buscarte en nuevas vidas.


*

Gentil espejo sea
el agua si te acercas por el río,
como barco que surca
recónditos paisajes, 
distancias infinitas de nostalgia.


*

Traigo en mis ojos todos los paisajes
donde posé
la mirada encendida y amante.
Más allá del momento fugaz,
intensamente
persiste la fragancia del amor.
Furia de olas que se precipitan,
llanto de espuma:
vivir es un golpe de mar.


JORGE DÍAZ MARTÍNEZ


Nacido en Córdoba, en 1977. Doctor en Teoría de la Literatura y del Arte y Literatura Comparada por la Universidad de Granada, ha sido lector de español en universidades de Asia, Europa y África. Actualmente, es profesor de enseñanza secundaria en Andalucía. Ha publicado los libros: Transbordo. Poemas del metro de Barcelona (La Garúa, 2012), Almizcle y tabaco (Premio Arcipreste de Hita, Pre-Textos, 2005) y La piel de la memoria (Premio Vicente Núñez, Visor, 2004). Como crítico, ha seleccionado y prologado la antología Voces del nuevo siglo. Poesía española contemporánea (2014), traducida y publicada en Armenia por Hakob Simonyan. Y también, junto a Ana Isabel Alvea Sánchez: La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones En Huida, 2012).  


POÉTICAS

Es necesario creer
en la poesía.

Pero, a veces,
me parecen juguetes,
ahí en la estantería,
los libritos.

Tantas horas prensadas en papel,
tantas vidas dedicadas
a esos pequeños libros de colores…

Y el lamentar no dulce
de los analfabetos.

Los que mueren
sin haber leído
en su corta vida
un poema.


HUESOS

Coplillas improvisadas

Ella es el cuidado,
el trabajo, el esfuerzo.

Contra el recuerdo,
el olvido:
¿Qué le estás contando al niño?
¿A qué viene ahora recordar esas cosas?
¡No les hables de la guerra!

El amor acorazado.
La voluntad de seguir,
de luchar, de sufrir.

A la vez el aguante
y la rabia. El orgullo
y la alerta.

Y a ella le gustaría
que siguiéramos su ejemplo:
que fuéramos fuertes,
que fuéramos enérgicos,
nos hirviera la sangre
y nos entrara el nervio.

Pero a nosotros la ira nos enferma,
nos daña el corazón, igual que a ella.

Ella que parió a sus hijos
durante la posguerra
ahora es nonagenaria
y ha perdido la cabeza.

Su sangre diluida en el sintrom,
translúcida su piel
y brilla como un aura alrededor.

La cadera operada,
la prótesis del fémur,
su bypass palpitando.

Y ahora que no se sostiene
y al servicio la llevan
y desde el otro mundo
sus familiares le cuentan,
vuelve a cantar las coplas
que de joven cantaba
y se inventa la letra
como le da la gana.

Su mirada porosa.
La lengua alucinada.

Canta y canta y tararea
para mantener en pie
su corazón, mi abuela.


CANCIÓN DE CUNA PARA UNA MUJER

Nana para Taina
(—Léase lentamente)

Duerme, Taina,
como duerme el mar,
como duerme la luz
en la oscuridad.

Toda tu belleza
quiere reposar.

Duerme, que la noche
te quiere acunar
en el sueño suave
de tu palpitar.
 
Duérmete, Taina,
crianza de favela,
las gitanas huérfanas
mañana te esperan.

Duerme, Taina,
como duerme el mar,
como duerme la luz
en la oscuridad.

Duérmete, Taina,
para descansar.


IVÁN ONIA















Publicaciones: Tumbada cicatriz (Plaquette), Ediciones en Huida, 2011; Galería de mundo y olvido, Ediciones en Huida, 2013; Hermanos de nadie, Karima Editora, 2015; El decapitado de Ashton, La Isla de Siltolá (obra finalista del primer certamen de poesía Antonio Colinas); Paseando a Míster O, Asociación Noctiluca, 2017; El hijo (de Sharon Olds), Maclein y Parker, 2018. Administra el blog de poesía y fotografía Las puntas del tiempo.

Yo soy el pescador,
el que con nardos llama a las sardinas,
el que tira cerezas a las olas.

En cada mano tengo un anzuelo
por si alguna vez ella se pregunta
¿quién
es el que atrapa la rana de mi estómago,
la langosta que pinza mi sangre,
el calamar que me nada en las venas?

Madrugo mucho,
llegaré a no dormir nunca pensando
en mi barca y en su blanco nombre de nadie.

Llegaré a no dormir nunca si anudo
mi red, si mastico un hueso de plata
y si llego el primero a los mercados
para vender mi historia:

yo soy el pescador,
el que enseña a flotar a las manzanas,
el que toca las branquias de la pena,
el que pincha la panza de la luna,
el que cose salabres con un lápiz,
el que le habla al ángel del agua,
el que cree que el fuego es la leyenda
que las sirenas cuentan a sus hijos.
El que ha escrito los peces esta noche.

Yo soy el pescador.
El que silba si en ella piensa.

II

LAS ESFERAS

Discutir por todo, ese parece ser su lema.

Como si cada cosa que encontraran en el mundo fuese una pequeña esfera que admitiera todas las miradas posibles. 
No una cuerda de la que tirar por los extremos para romperla y caer cada uno en un lado de la batalla. 
Esferas democráticas, manzanas de Ortega, planetas donde es al mismo tiempo de día y de noche, y ninguno de los dos miente. 

Lo más curioso es que, por mucho que chillen, jamás se escucha un grito en todo el edificio. 

Solo cuando a la noche hacen el amor, puede escucharse a él apartarle un rizo de la oreja y susurrarle: hacer el amor contigo vuelve las cosas simples.
Regreso a la caverna con un animal al hombro.
Me quito la gorra y bajo la cabeza cuando pasa el Rey.
Podría explicarle a un niño que si camina hasta el horizonte caerá por un precipicio.

La Tierra todavía es plana si te quitas un zapato.


III

BEAUTIFUL ACCIDENT 

Si no estás fracasando en este instante,
la belleza será siempre ese pájaro
a punto de asustarse sobre el cable
eléctrico,
el violín que nunca tuviste.

Si no estás fracasando ahora,
si el miércoles precede siempre al jueves,
si eres el algoritmo de papá,
la rebanada humana de mamá,
el niño gordo de la última fila
que no está fracasando en este instante,

jamás podrás ver la naranja azul
del paraíso,
la linterna de agua,
la carretera bajo la montaña.

El gato y la luz no se conformaron
a la primera:
vivieron gatos feos y raquíticos
siglos antes de que Cleopatra
los convirtiera en dioses contra el tiempo.
La luz necesitó que Dios muriera
para alumbrar los cuerpos sobre la hierba.

Nunca temas, fracasa.
La belleza no es más que un accidente,
alguien está llorando bajo el signo de Virgo.

Fracasa para hallar la voz dormida,
para regresar a las formas simples:
cuadrado, corazón, círculo, círculo.

Fracasa como este poema,

que ha tenido que romperse para existir.





JUAN CUEVAS
















Ha publicado varios poemarios: Perfume de tormenta (La oveja negra), Cabezabajo (La oveja negra), Poemaria (Ultramarina) y Mordido (Noctiluca). Fue finalista del Premio de poesía Juan Cervera y  del Plumier de versos. 


HE DEJADO EN TUS MANOS
todo lo que sobradamente me falta.
Jamás llegaré a ti
como hoy, que ya es mañana.
Ayer me ocupa este momento,
en el que al levantar tu cabeza
han muerto uno a uno
los pájaros que guardaste en mis bolsillos.
No quiero pedirte nada
que no sepa a iris.
Animal lento,
déjame aupar tus párpados
y medir el peso que me resta,
mirarte sin otros ojos
que no sean los tuyos.
Sabes diluir tiempo y sombra
en este hombro que acoge tu hueso
y lo hace carne.
Anda y ven donde fuimos lo que seremos,
Apenas tierra o polvo.
"Mas polvo enamorado".


VENDRÁS DESPUÉS.
Con cáscaras de naranjas,
algún verso aprendido en las paredes,
Venus en los tobillos.
Pedirás agua fresca
y mojarás tu pelo.
"El mar es un caballo en mi boca"
susurrarás para ti,
como sueña el mar sus orillas,
como acerca el mar tu nombre
y lo entierra en la arena.
Vendrás soñada o vencida,
será igual entonces...
Son tantos los nombres del olvido,
que apenas caben en una sola palabra.
Tomarás mi hombro
deshecho en los trigales,
asomarán tus ojos
por donde crecen los geranios.


EN EL CENTRO DE LA CIUDAD 
hay un dios de mazapán
ofreciendo caramelos azules
a los niños equivocados.
Sostiene en una mano el olvido inmediato.
Cuando todos se alejan
da de esnifar pólvora negra
a los caballos que relinchan a su espalda.
Nutre su cara una barba desinflada,
casi iconoclasta.
El rey de los judíos viaja en la línea C4
del metro que bordea los arrabales
y el hastío del tabaco liado.
Su tos, cercana como un desagüe,
amarilla como una sopa de sobre.
Los obreros compran boletos
que tuercen su diente picado
y celebran el aguardiente de sus ojos.
Los bares periféricos han colgado un jamón
y una muñeca con el ojo tuerto
por donde escapa el infinito.
Dios ha regresado
con su tatuaje de invierno.
Muerde el corazón de los camellos
bajo la estrella más alcoholizada.
Bebe un vino oscuro, gastado,
y mira de reojo a la muñeca tuerta.




ISABEL DE RUEDA
















Ha publicado Tu silencio en voces (Vitruvio, 2006), Pisadas sobre lienzo (EH Editores, 2009), A propósito del espejismo (Ayuntamiento de Espiel, 2011), Pizarras de agua (Editorial Premium, 2012), Horquillas en la ventana (Los libros de Umsaloua, 2014), Espejo de mano (Ejemplar Único, 2017), Memoria errante (Karima Editora, 2018). Ha participado en numerosas obras colectivas y ha obtenido varios premios poéticos.


A Ángeles Durán


LA ENSEÑANZA

Acaso la enseñanza
no consista en otra cosa,
que no sea, girar fichas   
                 
-llamemos fichas a las palabras-                                                         

Embadurnar
con trocitos de abrazos los fonemas
que nacen de la aurora 
sin columnas de cieno.   
                                                                                                              
En nombre de la aurora ser simiente.                                                                         

El magisterio del verbo duele, pero eleva,                                                       
lastima, pero ensancha,                                                                                      
une puentes y cose,
como una hermosa madre
las calcetas del  logos.                                           

Riega y abona.                                                                     

El magisterio  que hay en ti, amiga,                                                                             
apela en la pizarra de tus días felices,
niega las cadenas,
se icariza y pinta alas a los pupitres del sueño,

siempre es un quijote y Liberta.


ENHEBRAR

Enhebrar la vida. 
Paso a paso ir tejiendo
desde un  telar de sueños e intuiciones
nuestros trajes.

A la manera sufí, coser,
sabiéndonos parte de ese todo,
almas de un dedal
nacido hacia la luz.

Coser y bordar
hortensias y crisantemos.

En los bolsillo de ese traje,
                                           zurcir
una luna en una manga.

Teñir de olas los abrazos 
hasta alcanzar
otra forma de conciencia.
                                                
Engarzar retales 
de un sol en nuestras ropas,
otra forma nueva de vestir la vida.

  
 LA EXTRANJERA

           Un trasiego
           de pueblos y ciudades,
           de puentes y maletas hay en su rostro.

Una cascada
de sol entre sus ojos la delata.

Viene
de otra orilla y el abrazo,
y la memoria de otro continente
se eternizan
en los pliegues suaves de su boca.

Su nombre  acaso no sea Eva,
ni Lidia, ni Beatriz…
Pero llega
tejiendo el amarillo que le habita
en este trozo
de mapa y geografía.

Cosiendo el verde de su blusa
en la silueta de otra lengua hermana,
que ella exploras
                          insuflando
alma
en cada sílaba aprendida,
nuevas partituras en cada letra,
          nuevos signos… 
          Insuflando alma en las sagradas
          palabras  de los puentes.